Sado Barcelona

Ama para sado erótico y fetichismo

Hola, soy Aielita, una lady rusa femenina, elegante y con mucho estilo, enamorada de Barcelona, de sus gentes, sus playas y su clima ... Me encanta cuidarme, llevar una vida sana y la buena compañía. Físicamente soy alta, delgada, pero con muchas curvas. Bonita sonrisa, preciosa espalda, largas piernas, un excitante pecho natural y un cuerpo escultural. Como ves, mis fotos son muy naturales y definen con exactitud lo que te encontrarás. Quienes me conocen dicen que tengo una personalidad especial, con el punto justo de misterio, ternura y picardía. Realizo también servicios de Domina, si te apetece. Me encanta el sexo, lo disfruto muchísimo y cuando estés conmigo tú también lo disfrutarás. Intentaré que sea una experiencia inolvidable para ti. Estar conmigo será como estar en una película porno, si así lo deseas. Para las citas visto siempre elegante, femenina y discreta pero te recibiré como tú quieras, para dar rienda suelta a tus fantasías ... Te ofrezco buena conversación y buena compañía. El resto lo habrás de descubrir por ti mismo ...

Soy una mujer totalmente liberal, una ama imperdible. En un encuentro conmigo podrás difrutar de servicios como: Sado erótico, fetichismo, dominación, sumisión y BDSM. Inicíate conmigo en sado en Barcelona.

Pincha aquí para ver mi web con fotos

Sado Barcelona

Dominación y sumisión

Servicios publicados

Estos son algunos de los servicios que publicamos: Servicios aleatorios Chicas de compañía - Azafatas - Salidas a hoteles y domicilios - Putas a domicilio - Masajes eroticos - Modelos - BDSM - Locales de intercambio - Burdeles - Call girls - Señoritas de compañía - Prostitutas de lujo - Sado erótico - Putas de lujo - Acompañantes de lujo - Agencias de escorts - Callgirls - Contactos eróticos - Pisos de relax - Prostíbulos - Clubs de alterne - Clubes de relax - Casas relax - Apartamentos por horas - Escorts independientes - Chicas de alterne - Saunas eróticas - Scorts de alto standing - Tantra - Damas compañía - Anuncios de sexo -

Te recomendados

Aquí tienes diferentes locales donde puedes asistir: Clubs aleatorios Sauna Yuma - Bacarra - Platinum - La vie en Rose - Casanova 59 - Aribau 64 - Jobe y el amor - Nice - Club Riviera Castelldefels - Cotton Club - Charlie Club - Eden - President - Basinger - Saratoga - Medea - New Tuset - Cuore Cabaret - Club Barbie - Gran via 532 - L´hibou - Showgirls - Viladomat 208 - Casanova59 - Hot Madrid

Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. La joven salió de su habitación, fue al cuarto de baño, lavó su cara y sus manos resignada y triste, enfadada, y, aún en pijama, entró a tomar el desayuno a la cocina. Masticaba la comida con desgana, cuando, sorprendida, miró por la ventana al cielo, y vio que estaba exactamente igual que en su sueño. Azul, con un sol espléndido, y sin rastro de nubes. Al principio se sintió extrañada, pero luego no le dio importancia, ya que, al fin y al cabo, estaban a finales de Abril, y era lógico que, con la primavera, los días de buen tiempo fueran numerosos. A ella le gustaban esos días, pero odiaba trabajar con tanto calor. Cuando hubo tomado un café y algo de comer, bajó a la tienda, y se dispuso a sacar las macetas a la calle para que recibieran directamente los beneficiosos rayos del sol, y tuvieran así algo de la luz que Ángela necesitaba en su vida, pero que, atada a su timidez, nunca conseguiría.

2. Así que Mónica no llevaba ropa interior. No era algo inusual en ella, incluso antes de iniciar su relación con Marcos ya lo había probado en diversas ocasiones. Le gustaba sentirse liberada de esas pequeñas prendas, aunque también sabía usarlas con enorme conocimiento cuando la ocasión lo requería. Al levantarse aquella mañana de la cama, junto a su novio, Mónica se duchó y se dispuso a escoger la ropa que se pondría aquel día. Empezando con el morbo habitual entre ellos dos, le preguntó a Marcos, en un tono socarrón, que deseaba que se pusiera para vestirse. Él, acostumbrado ya a estas preguntas, le respondió desde el baño que no era necesario que se pusiera nada. Se refería a la ropa interior, por supuesto. Mónica, ni corta ni perezosa, le hizo caso, y se vistió tal como se encontraba en esos momentos en unos grandes almacenes.

3. Entro en la habitación, ésa que decoraste especialmente para nuestros apasionados encuentros, con telas de color rojo, tanto en las cortinas como en la ropa de cama e incluso vistiendo las paredes de telas de raso rojas. Tú me sigues, abro el balcón y salgo para observar la luna, apoyada sobre la baranda elevo mis ojos al cielo. Te acercas a mí, me abrazas por detrás, pegas tu cuerpo al mío y noto tu sexo erecto sobre mi culo. Siento tu boca sobre mi nuca, la besas suavemente y mi cuerpo se estremece. Ninguno de los dos dice nada, los sentidos, los gestos, hablan por nosotros. La luna nos observa desde su azul firmamento. Tus manos se posan sobre mis caderas, las acaricias con suavidad, mientras sigues besando mi cuello, en un dulce camino hasta mi hombro derecho, que muerdes suavemente, mientras tus manos acarician mi vientre y suben la falda del vestido, para acariciar mis muslos apaciblemente.

4. Cuando dejo de convulsionarme, me coges en brazos, entramos en la habitación y me depositas en la cama. Te desnudas mientras te observo. Me encanta ver como te desvistes para mí, lo haces despacio, demorando el momento, haciendo que me impaciente, hasta que por fin tu sexo erecto, aparece ante mí y acerco mi boca a él para venerarlo, sentándome en el borde de la cama. Tú estás de pie frente a mí, acaricias mi mejilla y yo abro la boca, la cierro sobre tu miembro erecto y empiezo a chuparlo con mucha delicadeza. Me encanta deleitarme en su sabor, sentir como resbala por mi boca, entrando y saliendo de ella, sentir la suavidad de tu piel y el calor. Muevo la lengua serpenteando alrededor de tu miembro viril, acaricio su piel con los dientes. Tus manos se posan sobre mi cabeza, deshacen el moño que me hice antes de salir y dejas caer mi pelo largo y liso sobre mis hombros, enredas tus dedos en él y diriges los movimientos. Te observo, tus ojos están cerrados, sé que estas disfrutando, que te encanta sentir mi boca caliente y húmeda alrededor de tu sexo. Y a mí me encanta saborearlo. Cada vez gimes más fuerte, por lo que haces que me detenga, me acuestas sobre la cama. Te arrodillas frente a mí, separas mis piernas, coges las braguitas por la goma y tiras hacía abajo, quitándomelas con lentitud, mientras besas mis piernas sensualmente. Dejas las bragas a un lado y asciendes beso a beso por mi pierna derecha hasta la ingle, luego repites la operación con la izquierda, yo te miro expectante, y tras eso, acercas tu boca a mi sexo, sacas la lengua y lames. Mi cuerpo se tensa al sentir ese contacto y empiezas a chupar mi clítoris, a lamerlo, a idolatrarlo haciéndome retorcer de gusto y deseo. Tu lengua se enreda en mis labios vaginales, se introduce en mi oscuro agujero y un nuevo gemido escapa de mi garganta. Te deseo y sé que me deseas, necesito tenerte dentro de mí, dejar que la luna derrame su luz sobre nuestros cuerpos mientras se une en un baile de pasión. Por eso, no demoras más el momento. Te levantas, te pones sobre mí, me miras a los ojos profundamente, sonríes y siento como tu sexo entra en el mío despacio, con calma, hasta llenarme completamente. Y nos quedamos así, unidos unos segundos, quietos, mirándonos, sin decirnos nada. Sólo sintiendo el calor de nuestros cuerpos.