Contactos Girona
Relax con escorts y acompañantes de lujo
Soy Julia, una señorita catalana de 30 años que me dedico ocasionalmente a la publicidad además de realizar diversos trabajos como modelo fotográfica. En la actualidad también me ocupo como azafata de imagen en certámenes, congresos y ferias.
Una señorita que podrás conocer en Girona o en la Costa Brava y que no te decepcionará en absoluto. Te garantizo deliciosos contactos en Girona.
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Los relatos del día
Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. De repente siento como frota su sexo erecto contra el mío, lo guía hasta mi agujero vaginal y muy despacio me penetra. Me incorporo y lo abrazo con mis piernas y mis brazos, mientras siento como pega su cuerpo al mío. Empezamos a movernos ambos, acoplando nuestros cuerpos, sintiéndonos el uno al otro, el uno dentro del otro. Siento su sexo entrando y saliendo de mí, gimo, y me convulsiono igual que él. Siento su respiración entrecortada en mi oído. Su abrazo cubriéndome por completo y el fuego del deseo creciendo entre ambos. Dos cuerpos pegados que nada ni nadie, ahora mismo, podrían separar. La carrera hacía el éxtasis se va alargando. Siento su verga hinchándose dentro de mí y vuelvo a acostarme sobre la cama. Estoy apunto de llegar a la cima y él lo sabe, por eso se detiene. Saca su sexo de mí. Y me hace poner boca abajo. Siento uno de sus dedos acariciando mi nalga y descendiendo hasta mi entrepierna, acaricia la humedad de mi sexo y luego se tiende sobre mí, siento su verga entre mis piernas y el glande chocando con mi vulva. Abro las piernas y espero para recibirle otra vez.
2. Lentamente fuiste acercándote, mi corazón latía con fuerza y en un segundo estabas frente a mí. Me llamaste por mi nombre y yo a ti. Tomaste mis manos y besaste mi mejilla. Me volvía loca, quería lanzarme a tus brazos, más sin embargo espere. Mi deseo era demasiado, ¡eras tal como yo te había imaginado! Buscamos un lugar más solitario para poder charlar, fue una situación extraña, el estar frente a frente nos cohibía, tratamos de relajarnos, de platicar; pero alguien tenía que dar el primer paso, te pedí que te acercaras y te entregue mi boca.
3. Dirige sabiamente su pene hacía mi vagina y vuelve a penetrarme. Yo me incorporo un poco apoyándome sobre los codos y él coloca sus manos sobre mis senos y empieza a acariciármelos a la vez que comienza a moverse suavemente. Poco a poco va acelerando el ritmo. Gimoteo cada vez más fuerte, me vuelve loca sentir sus huevos repicando contra mi clítoris y su respiración en mi oído a medida que él precipita sus movimientos. De repente siento sus dientes mordiendo mi cuello y su lengua acariciándolo suavemente, justo debajo de mi oído y eso hace que mi piel se erice más, que las sensaciones se multipliquen y que el orgasmo se acelere. Él empuja con fuerza una y otra vez y en unos segundos mi cuerpo empieza a convulsionarse presa del orgasmo. Cuando termino, y sólo unos segundos después se corre él llenándome con su leche caliente. Me abraza con fuerza y yo me siento feliz.
4. Nos abrazamos fuertemente mientras me recostaba sobre la mesa, a la vez que volcaba las copas y el tipo del bar se iba, bajaron las luces y todo fue besos, caricias, quejidos, susurros de esos que te hacen temblar y, mi cuello, pobrecito del..... recibía los mejores besos que jamás a recibido. Mis senos, calientes de tantas caricias, salieron de mi sostén blanco tal cual fueran alimentar un bebe, y él, tiernamente, poso esos exquisitos labios en ellos, mientras una de sus manos se colaba bajo mi falda buscando mi secreto, ese que luego recibiría todo el fuego de aquel tipo desconocido. Después de aquel encuentro furtivo, y de tener sexo en un bar solo para nosotros dos, jamás volví a estar con él, ni siquiera supe su nombre, solo me quedo el lindo recuerdo de un macho riquísimo que me amó como si hubiera estado guardando esa pasión para mí durante mucho tiempo y al cual, mientras gemía disfrutando de tanto placer en medio de un desenfrenado mete y saca, desnudos sobre una mesa, mirándonos lujuriosamente, llamé Víctor.