Saunas Madrid

Servicio de saunas eróticas en Madrid

Hola guapos, soy Jenny, una escort y stripper venezolana. Mi deseo es conocer a caballeros interesados en hacer realidad sus fantasías sexuales y pasar un rato inolvidable con mis besos, juegos eróticos, masajes y con todo el morbo que mi cuerpo desprende cuando lo acaricias. Soy muy sensual y erótica ... mi gran placer es verte disfrutar de mi cuerpo y de lo impaciente que estoy por entregarme a ti.

Una vez desnudos, compartir en una ducha muy erótica y, finalmente, consumirnos de pasión en la intimidad de nuestro lecho de amor.. Conóceme en mi piso particular y disfruta como en las mejores saunas en Madrid.

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Los relatos del día

Disfruta de estos 4 pequeños relatos eróticos:
Relatos aleatorios
1. Cuando dejo de convulsionarme, me coges en brazos, entramos en la habitación y me depositas en la cama. Te desnudas mientras te observo. Me encanta ver como te desvistes para mí, lo haces despacio, demorando el momento, haciendo que me impaciente, hasta que por fin tu sexo erecto, aparece ante mí y acerco mi boca a él para venerarlo, sentándome en el borde de la cama. Tú estás de pie frente a mí, acaricias mi mejilla y yo abro la boca, la cierro sobre tu miembro erecto y empiezo a chuparlo con mucha delicadeza. Me encanta deleitarme en su sabor, sentir como resbala por mi boca, entrando y saliendo de ella, sentir la suavidad de tu piel y el calor. Muevo la lengua serpenteando alrededor de tu miembro viril, acaricio su piel con los dientes. Tus manos se posan sobre mi cabeza, deshacen el moño que me hice antes de salir y dejas caer mi pelo largo y liso sobre mis hombros, enredas tus dedos en él y diriges los movimientos. Te observo, tus ojos están cerrados, sé que estas disfrutando, que te encanta sentir mi boca caliente y húmeda alrededor de tu sexo. Y a mí me encanta saborearlo. Cada vez gimes más fuerte, por lo que haces que me detenga, me acuestas sobre la cama. Te arrodillas frente a mí, separas mis piernas, coges las braguitas por la goma y tiras hacía abajo, quitándomelas con lentitud, mientras besas mis piernas sensualmente. Dejas las bragas a un lado y asciendes beso a beso por mi pierna derecha hasta la ingle, luego repites la operación con la izquierda, yo te miro expectante, y tras eso, acercas tu boca a mi sexo, sacas la lengua y lames. Mi cuerpo se tensa al sentir ese contacto y empiezas a chupar mi clítoris, a lamerlo, a idolatrarlo haciéndome retorcer de gusto y deseo. Tu lengua se enreda en mis labios vaginales, se introduce en mi oscuro agujero y un nuevo gemido escapa de mi garganta. Te deseo y sé que me deseas, necesito tenerte dentro de mí, dejar que la luna derrame su luz sobre nuestros cuerpos mientras se une en un baile de pasión. Por eso, no demoras más el momento. Te levantas, te pones sobre mí, me miras a los ojos profundamente, sonríes y siento como tu sexo entra en el mío despacio, con calma, hasta llenarme completamente. Y nos quedamos así, unidos unos segundos, quietos, mirándonos, sin decirnos nada. Sólo sintiendo el calor de nuestros cuerpos.

2. Mónica tomó asiento, sin dejar de mirar a los ojos de Marcos, y con una sonrisa casi imperceptible en su cálida boca. Marcos asimiló por fin la situación, y le pareció inmensamente morbosa y excitante. Notó un movimiento en su entrepierna…no era para menos, su novia le acababa de entregarle sus braguitas en medio de un restaurante repleto de gente. Allí estaba ella, tan guapa con ese elegante vestido, y a la vez tan morbosa…Marcos supo que había encontrado a su alma gemela, al amor de su vida. Agarró la prenda íntima de su novia, y pensó en dejarla en algún sitio a buen recaudo, como queriendo esconderla, pero no supo dónde guardarla…luego, yendo al otro extremo, pensó en llevársela a la cara, y olerla tiernamente. Le excitaba hacer eso en presencia de Mónica…y de otras personas anónimas. Su erección estaba más que consumada. Pero al final no se atrevió, y decidió dejarlas donde Mónica quiso dejarlas caer…al fin y al cabo, era el sitio más seguro para tenerlas bajo custodia. Mónica, por su parte, sentía un suave cosquilleo en su estómago, pero se encontraba tremendamente excitada. Al sentarse había notado con más intensidad el frío de la silla. Había pensado también en hacer algo más, pero que ya vio que seria inviable…al menos en esa noche. Quería que su novio lo viera con sus propios ojos.

3. Le quité la ropa mientras ella me quitaba la mía, ella se estiró y yo tras ver su coño rasurado solo me dieron ganas de comérmelo y eso hice... empecé lamiendo con suavidad los contornos de su clítoris y con la mano derecha acariciando su vagina, ella empezó a agitarse y a gemir, fue cuando empecé a pasar la lengua por su clítoris haciendo movimientos rápidos, contra más rápido movía la lengua más grande era su placer y mi mano no pudo resistirse en entrar en su vagina. Sus gemidos eran cada vez más altos y su cuerpo se retorcía de placer… fue cuando mi polla entró en acción, se la metí y puse sus piernas sobre mis hombros para que así pudiera entrar con más profundidad, su voz cada vez se hacía más frágil cosa que hacía ponerme más caliente, luego ella se puso encima de mi y le pedí que me cabalgara rápido, ella aceptó y se empezó a agitar, pero no fue hasta que la puse a cuatro patas que nos corrimos tras un arranque de fuerza que le provocó comerse la almohada tras la fuerza con la q le estaba penetrando. Fue genial y acabamos reventados, aunque sabíamos que aquella no iba a ser la única vez aquel día...

4. Recorriste mis piernas con tu boca húmeda y anegaste mi centro con tu lengua, provocando estremecimientos en mí. Llegaste hasta mi pecho acariciándolo dulcemente y llevándolo a tu boca bebiste de ellos como un niño hambriento, mientras tu mano descendía hasta mi humedad. Te adentraste ahí, provocando que mis caderas se estremecieran al ritmo de las flores movidas por el viento. Yo acariciaba tu cabello y espalda mientras tu oculto en mi pecho te colmabas de ellos.