Azafatas Madrid
Azafatas de compañía de lujo en Madrid
Hola, soy Gab Ferrari ... una joven carioca de piel morena, de mirada penetrante y una amante que no te dejará indiferente.
Me encanta la naturaleza, perderme en entornos inhóspitos como una tigresa salvaje en su habita natural. Fiera apasionada que desgastará tus energías de una manera voraz y sensual ... aunque si lo prefieres, puedo ser una Eva dulce y tierna en el eterno paraíso consintiéndote con mimos y halagos, una melosa chica que será tu deliciosa manzana a morder. Vive una inolvidable velada con una de la más bellas azafatas en Madrid.
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Azafatas acompañantes
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1. Antes de que la excitación acabara con el juego ella se detuvo, él estuvo a punto de quejarse pero ella se lo impidió con un gesto de sus brillantes ojos. Él guardó silencio, estaba disfrutando de la sensación de sentirse dominado, era algo nuevo para él que siempre había controlado la situación, seguramente porque nunca había llegado a confiar plenamente en ninguna de las mujeres que compartieron su cama, pero con Yadira era distinto, confiaba en ella plenamente, la deseaba tanto que le dolía, tanto que no le hubiera importado caer por su espada, aunque, claro está, prefería mil veces compartir su lecho y disfrutar de los placeres que su cuerpo escondía.
2. Al pararme noto que tengo una ereccion como nunca- y no es para menos- beso tus labios y recorro tu pecho admirando esos senos preciosos coronados por un pezon grande, los recorro con mi lengua y mis dientes, tu respiracion aumenta al igual que mi excitacion. Los lamo con determinada pasion los muerdo cada vez mas fuerte y a mayore velocidad. Beso tu vientre y paso mi lengua lentamente por tu ombligo y retiro el vestido pòr completo. Llevas una tanga deliciosa nunca te desee como ahora arranco lo demas de turopa y recorro el calor de tu entrepierna, el olor me cautiva y me excita aun mas.
3. Luego bajé sus piernas de mis hombros y rápidamente la abracé, pasando mi brazo izquierdo por encima de su hombro y nos volvimos a besar, no recuerdo haberme besado con una chica de la manera salvaje y sensual como lo hicimos esa noche con mi hermana agustina, recuerdo que nos comiamos vivos, ella dejaba escapar algo de su saliva y yo me la tragaba con un placer inconmensurable y viceversa, ella me pedia que dejara caer mi saliva por encima de sus labios para que ella la saborera primero con su lengua y despues nos besaramos salvajemente pasandonos nuestras salivas, no se, en otro momento y con otra persona me pudo haber parecido algo grotesco, pero con mi hermana estaba dispuesto a hacer TODO, e inclusive esto me exitaba mucho al hacerlo con ella.
4. Así que Mónica no llevaba ropa interior. No era algo inusual en ella, incluso antes de iniciar su relación con Marcos ya lo había probado en diversas ocasiones. Le gustaba sentirse liberada de esas pequeñas prendas, aunque también sabía usarlas con enorme conocimiento cuando la ocasión lo requería. Al levantarse aquella mañana de la cama, junto a su novio, Mónica se duchó y se dispuso a escoger la ropa que se pondría aquel día. Empezando con el morbo habitual entre ellos dos, le preguntó a Marcos, en un tono socarrón, que deseaba que se pusiera para vestirse. Él, acostumbrado ya a estas preguntas, le respondió desde el baño que no era necesario que se pusiera nada. Se refería a la ropa interior, por supuesto. Mónica, ni corta ni perezosa, le hizo caso, y se vistió tal como se encontraba en esos momentos en unos grandes almacenes.